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AT THE HEART OF ISLAND LIFE

Sóller, un plato a la vez

Cuatro restaurantes, calles sinuosas y un itinerario cuidadosamente diseñado a través de los sabores, las historias y los rincones ocultos de uno de los pueblos más cautivadores de Mallorca.

«Olvídate del estrés y saborea las islas como un lugareño». Ese es el lema de Food Tours Balearics, y sus rutas gastronómicas y vinícolas cumplen con creces la promesa.

La escritora Lucy Hawkins realiza un recorrido gastronómico por Sóller, en Mallorca.
Por Lucy Hawkins

17/9/26

Faltan 24 horas para mi tour por Sóller y acabo de recibir el correo electrónico que esperaba con impaciencia. «Tu tour comienza mañana a las 13:00», anuncia. «¿Estás preparada para disfrutar de cuatro horas de deliciosa comida y vino?».


Estoy tan preparada que casi puedo saborearlo.


He visitado Sóller varias veces y, sinceramente, nunca he sabido muy bien por dónde empezar. No vivo allí, sé que es un destino enormemente popular y, hasta ahora, siempre había tenido que confiar en la suerte a la hora de elegir dónde comer. Una decisión que, como todos sabemos, puede determinar por completo la experiencia.

Esta vez, sin embargo, estoy tranquila: el equipo de Food Tours Balearics se ha encargado de planificarlo todo.


Sigo el enlace incluido en el correo y accedo a una aplicación web con el itinerario del día y un mapa que muestra la ruta hasta cada restaurante. No soy especialmente hábil con la tecnología, pero utilizarla resulta facilísimo. Además, el equipo está disponible en todo momento. Se nota que han cuidado cada detalle.


Cuatro paradas para descubrir Sóller

Nuestro itinerario para el día es el siguiente:

13:00–14:00 | Do de Pit
14:00–15:00 | Ca’n Pintxo
15:00–16:00 | Chez Junior
16:00–17:00 | Finca Ca’s Sant


Todos los establecimientos se encuentran a poca distancia a pie. En el mapa también aparecen varias estrellas entre una parada y otra. Al pulsarlas, descubrimos lugares de interés y pequeños fragmentos de la historia de Sóller.

La catedral de Sóller en Mallorca.

A la mañana siguiente, mi marido y yo nos tomamos el tiempo necesario para aparcar antes de comenzar nuestra aventura por uno de los pueblos de interior más cautivadores de Mallorca, conocido por su arquitectura de piedra, sus huertos de cítricos y su carácter cosmopolita.


El mapa personalizado nos conduce por una calle flanqueada por algunas de las villas más impresionantes de Sóller, construidas por emigrantes sollerenses que hicieron fortuna en Francia o al otro lado del Atlántico antes de regresar a la isla. La influencia francesa en su arquitectura resulta inconfundible.


La ruta también nos habla de la artesanía local y nos lleva hasta el mercado, donde los agricultores del valle venden sus productos. Descubrimos la historia de la iglesia de Sant Bartomeu, recorremos algunas de las calles con más encanto del centro y aprendemos dónde encontrar una luna tallada en piedra: un símbolo intrigante que, antes de que existieran los números en las casas, ayudaba a los vecinos a reconocer el camino de regreso a su hogar.


Es un poco como seguir las pistas de El código Da Vinci, pero con una comida fabulosa esperándonos al final.


Primera parada: Do de Pit


Y la comida estuvo a la altura. Por suerte.


Ni rastro de las omnipresentes croquetas ni de los pimientos de Padrón. No es que no me gusten - me encantan - , pero esta vez quería descubrir sabores nuevos.

Al llegar a Do de Pit, explicamos que participábamos en el tour y nos recibieron con una calidez que nos hizo sentir inmediatamente como clientes habituales. Nuestro camarero nos presentó unas flores de alcachofa acompañadas de muhammara de pimiento y nueces, rúcula y vinagreta de limón.


El plato estaba delicioso y terminó siendo una de mis experiencias gastronómicas favoritas del día. En cada una de las cuatro paradas se puede elegir entre cerveza, vino o agua, así que, con mi primera copa de vino blanco bien frío, el recorrido quedó oficialmente inaugurado.


Segunda parada: Ca’n Pintxo


Continuamos por las estrechas callejuelas de Sóller, que se convirtieron en uno de los grandes placeres del recorrido. Con la aplicación en la mano, sabía que era imposible perderme y caminaba con la seguridad de una auténtica lugareña.


Al doblar una esquina encontramos nuestra siguiente parada: Ca’n Pintxo, un espacio sorprendentemente contemporáneo, pero sin pretensiones.


Nos sentamos en la barra mientras sonaba cumbia y, por un momento, sentí que estaba en México. El lugar tenía una energía fantástica: desenfadada, animada y tremendamente divertida. Ambiente, ambiente y más ambiente.


El camarero nos sirvió unas copas de vino rosado local —que posiblemente contribuyeron a mi entusiasmo— y un capuchino de verduras elaborado con boniato, espuma de miel ahumada y algas.


Delicioso y exactamente el tipo de experiencia gastronómica diferente que había venido buscando.

La catedral de Sóller en Mallorca.

A la mañana siguiente, mi marido y yo nos tomamos el tiempo necesario para aparcar antes de comenzar nuestra aventura por uno de los pueblos de interior más cautivadores de Mallorca, conocido por su arquitectura de piedra, sus huertos de cítricos y su carácter cosmopolita.


El mapa personalizado nos conduce por una calle flanqueada por algunas de las villas más impresionantes de Sóller, construidas por emigrantes sollerenses que hicieron fortuna en Francia o al otro lado del Atlántico antes de regresar a la isla. La influencia francesa en su arquitectura resulta inconfundible.


La ruta también nos habla de la artesanía local y nos lleva hasta el mercado, donde los agricultores del valle venden sus productos. Descubrimos la historia de la iglesia de Sant Bartomeu, recorremos algunas de las calles con más encanto del centro y aprendemos dónde encontrar una luna tallada en piedra: un símbolo intrigante que, antes de que existieran los números en las casas, ayudaba a los vecinos a reconocer el camino de regreso a su hogar.


Es un poco como seguir las pistas de El código Da Vinci, pero con una comida fabulosa esperándonos al final.


Primera parada: Do de Pit


Y la comida estuvo a la altura. Por suerte.


Ni rastro de las omnipresentes croquetas ni de los pimientos de Padrón. No es que no me gusten - me encantan - , pero esta vez quería descubrir sabores nuevos.

Al llegar a Do de Pit, explicamos que participábamos en el tour y nos recibieron con una calidez que nos hizo sentir inmediatamente como clientes habituales. Nuestro camarero nos presentó unas flores de alcachofa acompañadas de muhammara de pimiento y nueces, rúcula y vinagreta de limón.


El plato estaba delicioso y terminó siendo una de mis experiencias gastronómicas favoritas del día. En cada una de las cuatro paradas se puede elegir entre cerveza, vino o agua, así que, con mi primera copa de vino blanco bien frío, el recorrido quedó oficialmente inaugurado.


Segunda parada: Ca’n Pintxo


Continuamos por las estrechas callejuelas de Sóller, que se convirtieron en uno de los grandes placeres del recorrido. Con la aplicación en la mano, sabía que era imposible perderme y caminaba con la seguridad de una auténtica lugareña.


Al doblar una esquina encontramos nuestra siguiente parada: Ca’n Pintxo, un espacio sorprendentemente contemporáneo, pero sin pretensiones.


Nos sentamos en la barra mientras sonaba cumbia y, por un momento, sentí que estaba en México. El lugar tenía una energía fantástica: desenfadada, animada y tremendamente divertida. Ambiente, ambiente y más ambiente.


El camarero nos sirvió unas copas de vino rosado local —que posiblemente contribuyeron a mi entusiasmo— y un capuchino de verduras elaborado con boniato, espuma de miel ahumada y algas.


Delicioso y exactamente el tipo de experiencia gastronómica diferente que había venido buscando.

Tercera parada: Chez Junior


Desde allí, la ruta nos condujo hasta la emblemática Plaça Constitució, el elegante corazón de Sóller. Llegamos justo cuando el histórico tranvía de madera atravesaba la plaza, tal como lo hace desde 1913 en su recorrido entre Sóller y el puerto.


Rodeada de cafés y restaurantes, la plaza es uno de los principales puntos de encuentro de visitantes y residentes. Esta vez, sin embargo, no tuvimos que detenernos a estudiar las cartas ni preguntarnos qué establecimiento elegir. Sabíamos exactamente adónde íbamos.


En Chez Junior, el anfitrión nos acompañó hasta nuestra mesa en la terraza, desde donde podíamos observar el ir y venir de la plaza. Allí nos sirvieron un delicioso brioche relleno de carrillera de ternera estofada, achiote y naranja, acompañado de kimchi, mayonesa de limón y puré de plátano macho.


Gracias a los paseos entre una parada y otra, en ningún momento me sentí demasiado llena. La cantidad de comida servida y el ritmo del recorrido resultaron perfectos.


Última parada: Finca Ca’s Sant


La multitud fue quedando atrás mientras recorríamos tranquilamente el último tramo, alejándonos del centro por calles arboladas. Sobre nosotros, el cielo azul enmarcaba las montañas que durante siglos aislaron Sóller del resto de Mallorca, contribuyendo a forjar su identidad singular y su marcado espíritu independiente.


Finalmente llegamos a nuestro último destino, un lugar elegido con gran acierto.

Finca Ca’s Sant es una propiedad histórica que ha evolucionado desde sus orígenes como finca agrícola hasta convertirse en el hotel boutique que es hoy, conservando sus naranjos centenarios y su tradición citrícola.


Es una de esas propiedades en las que una se permite imaginar, durante unos instantes, que podría vivir allí, para después sentirse profundamente decepcionada al recordar que no es así.


Por suerte, me recuperé rápidamente. La atención personalizada de los propietarios y un café acompañado de tarta de limón junto a la piscina fueron el broche perfecto para la experiencia.


Regresamos al coche bien alimentados, relajados y sin ninguna prisa por marcharnos. El recorrido me permitió descubrir una faceta de Sóller que hasta entonces desconocía y que, precisamente por eso, recordaré siempre con especial cariño.


Food Tours Balearics


Food Tours Balearics ofrece rutas gastronómicas y vinícolas, además de experiencias gastronómicas privadas, en Palma, Sóller y Pollença, en Mallorca, así como en Ibiza.

Los lectores de In Mallorca pueden disfrutar de un 10 % de descuento introduciendo el código promocional INMALLORCAMAGAZINE al finalizar la reserva.


Más información y reservas: www.foodtoursmallorca.com

Por Lucy Hawkins

17/9/26

Tercera parada: Chez Junior


Desde allí, la ruta nos condujo hasta la emblemática Plaça Constitució, el elegante corazón de Sóller. Llegamos justo cuando el histórico tranvía de madera atravesaba la plaza, tal como lo hace desde 1913 en su recorrido entre Sóller y el puerto.


Rodeada de cafés y restaurantes, la plaza es uno de los principales puntos de encuentro de visitantes y residentes. Esta vez, sin embargo, no tuvimos que detenernos a estudiar las cartas ni preguntarnos qué establecimiento elegir. Sabíamos exactamente adónde íbamos.


En Chez Junior, el anfitrión nos acompañó hasta nuestra mesa en la terraza, desde donde podíamos observar el ir y venir de la plaza. Allí nos sirvieron un delicioso brioche relleno de carrillera de ternera estofada, achiote y naranja, acompañado de kimchi, mayonesa de limón y puré de plátano macho.


Gracias a los paseos entre una parada y otra, en ningún momento me sentí demasiado llena. La cantidad de comida servida y el ritmo del recorrido resultaron perfectos.


Última parada: Finca Ca’s Sant


La multitud fue quedando atrás mientras recorríamos tranquilamente el último tramo, alejándonos del centro por calles arboladas. Sobre nosotros, el cielo azul enmarcaba las montañas que durante siglos aislaron Sóller del resto de Mallorca, contribuyendo a forjar su identidad singular y su marcado espíritu independiente.


Finalmente llegamos a nuestro último destino, un lugar elegido con gran acierto.

Finca Ca’s Sant es una propiedad histórica que ha evolucionado desde sus orígenes como finca agrícola hasta convertirse en el hotel boutique que es hoy, conservando sus naranjos centenarios y su tradición citrícola.


Es una de esas propiedades en las que una se permite imaginar, durante unos instantes, que podría vivir allí, para después sentirse profundamente decepcionada al recordar que no es así.


Por suerte, me recuperé rápidamente. La atención personalizada de los propietarios y un café acompañado de tarta de limón junto a la piscina fueron el broche perfecto para la experiencia.


Regresamos al coche bien alimentados, relajados y sin ninguna prisa por marcharnos. El recorrido me permitió descubrir una faceta de Sóller que hasta entonces desconocía y que, precisamente por eso, recordaré siempre con especial cariño.


Food Tours Balearics


Food Tours Balearics ofrece rutas gastronómicas y vinícolas, además de experiencias gastronómicas privadas, en Palma, Sóller y Pollença, en Mallorca, así como en Ibiza.

Los lectores de In Mallorca pueden disfrutar de un 10 % de descuento introduciendo el código promocional INMALLORCAMAGAZINE al finalizar la reserva.


Más información y reservas: www.foodtoursmallorca.com

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